sábado, 15 de septiembre de 2012

Passo della Foppa (Mortirolo)


Entre Mazzo di Valtellina y Monno, hay una montaña escondida. Cerca quedan las luminosas estaciones invernales de St.Moritz, con sus hoteles de lujo, tiendas y telesillas, y Bormio, al pie del famoso glaciar Stelvio donde los esquiadores italianos entrenan durante todo el año y cimas de renombre como el propio passo Stelvio o el Gavia de nieves perpetuas y espectaculares paisajes que tocan el cielo.

 Aquí sin embargo todo es diferente, aquí no viene nadie, aquí no hay luces de colores, todo es austero, sobrio y únicamente  los oscuros pinos guardan el mágico secreto.En Mazzo di Valtellina los campesinos cortan la hierba de principios de verano, una fuente solitaria, calles estrechas entre casas de madera y un cartel que nos conduce hacia las primeras rampas.Comienza la ascensión, enrevesada,  brutal, bellísima. Concentración, la respiración acelerada como única música, la experiencia interior. Un letrero pintado en un pajar nos recuerda donde estamos, luego el monumento al genial Marco Pantani, no hay descanso, tornanti tras tornanti vamos sintiendo la esencia de este magnífico deporte, la bicicleta. Aquí no hay nadie, aquí no hay luces de colores, aquí solo estás tu y tu bici y la historia del ciclismo, notas algo en el ambiente, esa épica está a tu alrededor, en la soledad de las rampas, es algo que sientes, golpe de riñón, de brazo, tornanti, tonanti, no hay descanso, terrible, magnífico.
 Culminas el puerto, un cartel roído nos indica la posición y altitud, una pequeña laguna, nubes de tormenta y luego, el descenso hacia Monno, hacia otros valles y otros puertos,demasiado rápido, entre curvas y pinos, dormida y solitaria, va quedando atrás la montaña escondida.