
Sería al anochecer, finales de verano
nos encontramos el algún puente sobre el río Baztán,
fuimos caminando, hablando, despreocupados, felices
y de repente nos entró frío.
Subimos a mi casa y te dejé un jersey de lana,
yo me puse una chaqueta que crucé al pecho sin abrochar los botones.
Luego salimos a la calle,
Y seguimos andando, charlando,
por las calles de Elizondo.
1 comentarios:
Me ha encantado el texto de esta entrada. Sugerente en sí mismo, y más aún acompañado de esa imagen perfectamente reconocible, a pesar de su vaguedad onírica, para los que hemos paseado alguna vez por las calles de Elizondo al anochecer.
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